Según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) el 14% de la población mundial sigue sin tener electricidad y una proporción aún mayor sufre cortes de electricidad persistentes.  En torno al 40% de la población mundial (2.700 millones de persona) en la actualidad utilizan combustibles de biomasa tradicional para cocinar y calentar sus hogares, en fuegos abiertos y en cocinas con fugas. Esos combustibles de baja calidad son una fuente importante de contaminación del aire interior.

En el África Subsahariana, el 77% de la población rural carece de acceso a la electricidad

Tasa de electrificación (2016)
RegionUrbanRuralTotal
World96%73%86%
Africa77%32%52%
North Africa100%99%100%
Sub-Saharan Africa71%23%43%

La ausencia de infraestructuras para acceder a la electricidad e instalaciones adecuadas para cocinar y la falta de capacidad para satisfacer las necesidades energéticas básicas tiene numerosos impactos negativos en la vida de las personas y en el medio ambiente.

En muchas zonas, la búsqueda de leña y combustible ha causado una deforestación de enormes proporciones.

El acceso a los servicios de energía es un prerrequisito para alcanzar el desarrollo humano (a nivel personal, nacional y global)..

Durante el próximo cuarto de siglo, aproximadamente el 90% del crecimiento de la demanda energética corresponderá a países que no son miembros de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos, esto es, países que no forman parte de las economías ricas occidentales ni el Japón. Satisfacer esta oleada creciente de energía será uno de los principales retos del siglo XXI y es una de las razones por las que ocupa un lugar tan destacado entre los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Los miembros de ISENER colaboramos con otras empresas, universidades y agencias multilaterales para desarrollar proyectos de acceso a la energía y hemos participado en proyectos de países como Egipto, Angola, Mozambique o Sierra Leona.