Según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) 1,3 Mil Millones de personas en todo el mundo viven sin electricidad y según la Organización Mundial de la Salud (OMS), 1, 3 Mil Millones siguen cocinando y calentando sus hogares con combustibles sólidos (madera, residuos agrícolas, carbón vegetal y mineral y excrementos de animales), en fuegos abiertos y en cocinas con fugas. En su mayoría son personas pobres que viven en países de ingresos bajos y medianos.

El 70% de los territorios con menor acceso a la electricidad están en el sur del continente africano

La ausencia de infraestructuras para acceder a la electricidad e instalaciones adecuadas para cocinar y la falta de capacidad para satisfacer las necesidades energéticas básicas tiene numerosos impactos negativos en la vida de las personas y en el medio ambiente.

En muchas zonas, la búsqueda de leña y combustible ha causado una deforestación de enormes proporciones.

El acceso a la energía aporta numerosos beneficios en las siguientes áreas:

  • Educación:
    • Reduce tareas del hogar y permite disponer de más tiempo para ir a la escuela.
    • Ofrece la posibilidad de estudiar por la noche
    • Permite acceso a computadores, radio y televisión
  • Salud y Atención Sanitaria:
    • Mejora calidad de la atención: permiten extender horario de atención y suministrar vacunas y medicamentos refrigerados.
    • Mejora la salud:
      • facilita acceso agua potable y saneamiento (bombeo de agua)
      • reduce riesgos debidas a la recolección y uso de combustibles fósiles
    • Crecimiento económico
      • generar nuevos emprendimientos (nuevos productos y servicios)
      • ampliar horarios comerciales
    • Mayor seguridad (iluminación pública)
    • Igualdad de género

El acceso a los servicios de energía es prerrequisito para alcanzar el desarrollo humano (a nivel personal, nacional y global).